Cuantas visitas al doctor para explicar una situación que no les permite dormir…

Sí, es ahí cuando los galenos extienden recetas y los llenan de píldoras, que lo mismo sirven para descansar, como otras para que se activen; en un continuum contrasentido que los mete en un laberinto del que les va a resultar muy difícil salir.

¡Cierto! Verdad que conoces a alguien que se encuentra en esa situación o, ¿quizás tú en algún momento la has vivido contándole al doctor los síntomas y, por ello él tomó aquella que aparentemente parecía una acertada decisión?

Pero…

¿es que acaso esos síntomas no tienen un motivo de ser?

Naturalmente que sí.

Aunque en las universidades eso no se considera una enfermedad, sino como dijo el pensador: ¡Una tontura del alma!

Ese es el motivo de que no se estudie la situación y, ella se resuelva con fármacos.

Claro que si el supuesto enfermo pudiera expresar lo que siente lo diría de esta manera…

Es una sensación abstracta difícil de explicar y, salvo que no sean filiales que volátiles pueden llegar a ser. Sin embargo, cuando esos apegos se quedan clavados en el inconsciente, es en ese momento en que la persona se puede volver sierva de un deseo que ignora y, del que no tiene ninguna conciencia.

Situación que solo se puede reconocer por medio de sus actos; aunque su cerebro desde la cognición (como en otras ocasiones ya he contado), se encargará de encontrarle determinadas coartadas que explicaran y, justificarán las acciones que él mismo no querrá de ninguna manera asentir.

Es una sensación que ahoga, que hace que el solo hecho de pensar en esa persona transmute su tranquilidad

 

Provocando una continua lucha entre la razón y, la sinrazón, donde los momentos de ansiedad se mezclan con situaciones de alegría incontrolada y, absurdamente injustificada.

¿Será por eso que el estar enamorado, dicen que es estar loco?

Precisamente será por eso mismo, que el poseedor de esas sensaciones por momentos tiene ganas de reír, de cantar, de gritar, de correr, le gusta que brille el Sol y, también le gusta que llueva, es en esos momentos en que no siente frío, ni tampoco calor.

Todos los amigos con que se encuentra le dicen lo atractivo que está

Y debe ser verdad, porque lo cierto es que algo le ha ocurrido, pues se ha transmutado todo él en una  elegancia que se justifica por lo que está sintiendo. 

¡Y lo más curioso es que el ignora!

¡Y por lo visto los doctores también! 

Porque una vez haga la primera visita enfermara de verdad.

Pero esta vez será por la química que en forma de píldoras le recomendaran que constantemente vaya ingiriendo.

 

Ahora una vez más te voy a rogar que hagas una reflexión de lo que te ha inspirado este escrito, pues tu colaboración la considero imprescindible para hacer nuevas propuestas. ¡Ah! Y si no te has inscrito en el blog hazlo, así podrás ser el primero de recibir todo lo que publico.

AB

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