El inconsciente resulta un angustioso laberinto difícil de alterar, en esto juegan un factor importante los sentimientos, que son el producto de la evolución humana

Aunque contradictoriamente nunca responden a nuestra parte cognitiva como debería parecer ser lógico

 

Los sentimientos no se manifiestan hasta que no se adquiere la plena y, total consciencia

 

Por ello difícilmente se podrá sentir nada por nadie, hasta que la razón no aparezca en el cerebro de la persona

 

Al parecer estas sensaciones de apego no están alojadas en nuestra parte consciente

Ese es el motivo de que no se pueda disponer a quien se queremos o, a quien no

 

Por eso la afirmación de que se encuentran en el inconsciente

 

Y en ese lugar, no es nuestra frágil coherencia quien decide

 

Sino una fuerza superior que nos obliga a amar, aunque conscientemente no lo deseemos

 

Esa es la realidad nos guste o no

 

Dependiendo de las circunstancias o, de los deseos conscientes de cada uno

 

De todos modos hay sentimientos buenos y, otros que no lo son

 

De los considerados buenos

Es el amor propio el que hace que todos los demás se conjuren con él

 

Cuando este sentimiento se halla ausente los otros sentimientos perderán todo su valor

 

¿Cómo se podría valorar un sentimiento de amor hacia otra persona, si quien lo emite no se quiere al menos de igual manera?

 

Resultará imposible evaluar la calidad de ese sentimiento, si pertenece a un remitente que no se ama a sí mismo

 

Ello motivará que sus sentimientos nunca podrán ser sanos

 

Por ese motivo se debe tener en cuenta esta cuestión y, con ello hacerse la siguiente pregunta

¿Qué clase de persona me quiere?

 

Aunque para responderla, primero será necesario analizar que representa exactamente tener amor propio

 

Con la respuesta se obtendrá la clave de lo que deseo expresar

 

El amor propio es un sentimiento de -auto afirmación de la personalidad-

¡Con ello se consigue un carácter en forma!

 

Para una mayor aclaración, nombraré al sentimiento del orgullo, como un claro ejemplo de lo contrario

 

El orgullo es uno de los sentimientos más auto destructivo, que puede padecer el ser humano

 

Por naturaleza el orgullo es el antagonista del amor propio

 

Todo y que hay una tendencia para confundirlo con la autoestima, a la que por cierto destruye

 

Por orgullo se cometen acciones que van en contra de los propios intereses de las personas que lo sufren. Su existencia, por lo general se debe en un complejo de inferioridad que causa una falta de confianza en la persona que lo padece

 

Esa es la principal razón de que se tomen actitudes en ocasiones desinteresadas a las propias conveniencias de quien las emite

Con eso el orgulloso demuestra un desprendimiento tal, con lo que quiere demostrar que está por encima de todo, incluso de sus propios intereses.

No obstante, es costumbre popular de usar la expresión de este sentimiento para manifestar una satisfacción plena. La realidad es que todas las personas que se expresan de este modo ignoran el valor que tiene la palabra en cuestión.

 

Querido lector, después de esta lectura te invito a que hagas una reflexión y, espliques que te ha aportado esta explicación

 

¡Hasta la próxima!

 

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