Adicciones: la enfermedad o, el desequilibrio que produce la conciencia. 

La drogadicción, alcoholismo, opioides, tabaquismo, ludopatía y otros trastornos, advierten que la conciencia se halla impotente ante los acontecimientos.

Sí, conocer la psiquis humana es un hecho hoy por hoy, lleno de dificultades, lo que resulta del todo imposible, es describir la conciencia. Inconveniente, que se fundamente cuando hay que reconocer que se desconoce incluso el lugar del organismo donde se halla.

Siempre se ha supuesto, que la conciencia es una parte del cerebro. Pero eso son meras especulaciones, ya que, para hacer valida esta afirmación se deberían saber dos importantes cuestiones: la primera, seria donde se encuentra con precisión y, la segunda, que es exactamente la conciencia.

Ninguna de las dos, hasta hoy ha podido ser contestadas, y todo se reduce a meras hipotesis, que la sitúan en el sistema límbico. Allí donde se ubican las emociones que, se hallan debajo de la corteza cerebral, estando formado por el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral y el hipocampo..

Por otra parte, cuando se define la conciencia, esta se explica: «Como el conocimiento que tiene un ser, de sí mismo y de su entorno». Cuestión, que describiría una parte de la conciencia, pero se queda muy corta, para concretar lo que es exactamente.

No obstante, volviendo a la primera pregunta: ¿acaso una emoción pertenece a la conciencia? Eso es lo que creen algunos expertos de la salud psíquica, psiquiatras y psicólogos, sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Ciertamente, las emociones tienen que ver de una manera muy directa con el modelo mental del individuo, ya que surgen de una determinada manera de pensar y sentir.

Pero la conciencia, es otra cosa, como antes manifestaba: «Es él yo de cada uno» y eso no es transferible, ya que representa el misterio «Del ser uno mismo». Para buscar ese lugar, habríamos de poder llegar al inconsciente y para eso hasta hoy no se conoce ningún acceso, porque ambas cuestiones son una misma cosa.

Considero que el error que cometen los expertos, es enfocar el problema en la adicción y trabajar sobre ella. Esto da resultados de contención, sí. Pero todos los profesionales reconocen que el adicto es un enfermo y como tal debe alejarse de los lugares y ambientes habituales de consumo. Ya que, esta terapia de contención puede ser válida, pero se está dejando a ese supuesto enfermo, ante la eventualidad de las circunstancias, ese es precisamente uno de los motivos más significantes de las continúas recaídas.

Por eso, mi afirmación que es un error, no tener en cuenta otras variables de lo que le ocurre al adicto. La situación de este, se larva en la infancia, como consecuencia de un determinado modelo mental. En la persona intervienen dos factores, el primero, es genético, no obstante, no es el determinante (como se suele creer), sino que el desencadenante que provoca la adicción, es la impotencia que se manifiesta inconscientemente, a enfrentarse a las distintas situaciones, que le reporta la existencia. O, algo, de signo contrario, no atreverse a intentarlo, por el convencimiento interno que no lo conseguirá y ahí aparece la frustración.

Ni la misma persona es capaz de explicar que le ocurre. Pues sí esto fuera así, se tendría solucionado una parte importante del problema, ya que, daría pistas para poder hacer una terapia adecuada para paliar su situación.

El hecho, que el propio interesado lo ignore, es por dos razones, uno, porque el motivo se encuentra en una parte que le es inaccesible, ya que (como antes ya he informado), el inconsciente no tiene una ubicación en la mente y, la otra, es una consecuencia de la primera, pues en ese lugar se halla su conciencia.

Quizás, ahora convendría saber lo que se entiende por inconsciente, pues desde este se toman el 95% de las decisiones. Lo que formalmente se describe, es para calificar un estado o disposición mental, que presenta el sujeto cuando desarrolla inadvertidamente su comportamiento; es decir, sin darse cuenta, y que, generalmente, no depende de su voluntad para realizarlo. También se suele emplear para explicar, una conducta irresponsable o desconsiderada, llevando a cabo acciones dañinas o peligrosas sin tener en cuenta las consecuencias.

Fue empleado por primera vez como término técnico en lengua inglesa en 1751 (no consciente), se popularizó más tarde, en la época romántica, en un poema de Goethe, tiempo después se utilizó el término en alemán: unbewusst designando un depósito de imágenes mentales, una fuente de pasiones cuyo contenido escapaba a la consciencia. Finalmente fue Freud en 1900, con la interpretación de los sueños, aplicando el psicoanálisis, que lo hizo conocido.

Conocido, sí. Pero las escuelas y los centros universitarios, continúan ignorándolo en su enseñanza y, en consecuencia, en la práctica real, hay un desconocimiento, podría decir total de la importancia que tiene su existencia; solo, el marketing y la publicidad, lo valoran y en consecuencia usan del conocimiento.

La drogadicción y más particularmente el alcoholismo, es una de las razones que me empujaron a escribir el libro, que por otra parte se necuentra en la editorial a falta de cubierta.

¡Hablando claro! filosofia esencial aplicada para médicos, enfermos y entorno.

No obstante, creo conveniente, en hacer hincapié, en otras consecuencias, como son, algunas enfermedades y más particularmente, las consideradas raras, otro ejemplo, que tiene que ver con lo que estamos tratando. El hecho, que la medicina mecanicista, solo atienda, el órgano aquejado y olvide la importante relación que tiene cualquier afección, con la conciencia del sujeto crea la paradoja, que se recetan medicamentos (opiáceos), para paliar los problemas psíquicos, lo que acaba provocando la adicción.

Entre tanto, no se resuelve el problema, entrando en un bucle donde la enfermedad, no solo está en el órgano en cuestión, sino que también le acompañan, igual que si fuera una tela de araña, otras manifestaciones psicosomáticas.

Sí, has leído el articulo y consideras que merece un comentario, te lo agradeceré, pues de esta forma orientaré mejor mis próximos escritos.

Gracias y saludos.

Antoni Beltrán

 

 

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