¡Respuesta que podría parecer obvia!

 

Pero como ya anunciaba en el artículo:

¿Somos los humanos un error de la naturaleza?

En el momento en que nos ponemos a reflexionar

Nos damos cuenta de que ni la educación que nos transmite la familia o la formación que en su día recibimos en la escuela o en la universidad jamás abordaron esta trascendente cuestión.

Por una parte…

Por motivos que más adelante expondré, es lógico que nuestros allegados no valoren el asunto en sí. Entre tanto, en los otros lugares, nos llenan de contenidos, aunque otra cosa será lo que podamos hacer con ellos.

Y ese es en mi opinión el motivo de los muchos desconciertos y fracasos que padecemos

Desde una perspectiva profesional, siempre que le he hecho a un cliente la pregunta:

¿Qué se deseaba en la vida?

Me han contestado con respuestas un tanto evasivas

Afirmándome, eso sí…

¡Que sabía muy bien lo que no deseaba!

Difícilmente me he encontrado con alguna persona que me haya dicho:

«Deseo que me ayudes a conseguir una determinada cosa»

No obstante, estoy seguro de que algún lector podrá estar pensando que él sí sabe lo que quiere; y eso a priori puede ser cierto.

Sin embargo, cuando las cosas cambian, es en el momento que le inquiero para que me dé más detalles de sus objetivos

 

Sí, es precisamente ahí donde empieza a tomar consciencia de que la cuestión en sí no resulta tan fácil

 

Una de las primeras preguntas que les hago a mis consultados…

es que me hablen de sus planes, concretamente sus objetivos

 

Ahí me encuentro con las respuestas que antes anunciaba

 

Casi todas las personas, no importa si son empresarios, profesionales o, simplemente, empleados, confunden sus objetivos con sus obligaciones

 

Y este es precisamente el lugar al que deseaba llegar

¡De ninguna manera estamos en este mundo para sufrir!

Me refiero a la antigua cita bíblica:

«Te ganarás el pan con el sudor de tu frente»

No obstante, quien pueda pensar así evidentemente estará condenado a ello

Lo peor es que hay muchas personas que podrían estar de acuerdo con esta apreciación, como consecuencia de una educación caduca.

Desde este planteamiento…

La vida debe ser algo más que tener como fin atender la hipoteca, los colegios de los niños o, como antes mencionaba, el sustento diario

A mi entender, la existencia tiene que ser un objetivo muy concreto: la trascendencia, tanto personal como consecuentemente profesional

 

Sí, es eso a lo que antes me refería…

 

Cuando precisaba que en los planes de estudio tendrían que constar los objetivos personales

Empero, que nadie se rasgue las vestiduras, ya que me parece muy difícil, por no decir imposible, que de momento se cumpla mi demanda.

¡Cómo se podría hacer efectiva si los que se supone que la tendrían que proponer carecen de ella!

 

¿Acaso se puede pensar que la mayoría de formadores (maestros, profesores, pedagogos, etc.) tuvo algún tipo de preparación para poder impartirla?

Cuando se evidencia que sus propias vidas transcurren de una manera un tanto errática. Es el momento que se cae en la cuenta de la gran dificultad que presenta este asunto.

Con esto estoy afirmando que el problema es endémico y, a priori, no es fácil de resolver.

Se precisa mentalizar a una sociedad de que, contrariamente a lo que decía el poeta, tome consciencia

«De que no se hace camino al andar»

De ninguna manera se puede ir improvisando sobre la marcha, enfrentándose a los obstáculos según vayan surgiendo

Si bien, no se trata solo de eso…

Sino que también se han de valorar otras cuestiones.

Parece claro que lo que estoy proponiendo es poseer un plan

Cuestión que en principio podría parecer valida, pero, como voy a demostrar, en las actuales circunstancias es muy difícil de lograr.

Para hacer visible este planteamiento, voy a recurrir al filósofo griego Platón (Atenas, 427 – 347 a. C.)

Jamás hubiera podido encontrar un mejor ejemplo para precisar lo que deseo exponer.

El texto se formula en el Libro de la VII República; ahí es donde Platón nos pone como muestra esta historia, a la que denomina El mito de la caverna.

En esta alegoría, busca poner de manifiesto la situación en que respecto al conocimiento se encuentra el ser humano.

Con esto se evidencia el estado de ignorancia en que durante de su existencia se halla una mayoría de personas

El relato nos explica como unos sujetos de muy corta edad fueron introducidos dentro de una gruta, atados por unas cadenas que les obligaban a permanecer de cara a la pared. Detrás de ellos, había una hoguera que iluminaba la estancia. En la parte posterior se encontraba un pasillo por el que transitaban unos hombres portando todo tipo de objetos, los cuales proyectaban unas sombras sobre el muro.

Los cautivos, al no conocer otra realidad que aquella, pensaban que el mundo estaba compuesto por dichas formas, y que esa era como consecuencia la única verdad

Es entonces cuando Platón ofrece la posibilidad de que uno de aquellos cautivos logre escapar y salir a la superficie, logrando atisbar el mundo real.

Al momento, queda cegado por la luz del sol, la cual le impide tener una visión de lo que está ocurriendo a su alrededor

Poco a poco recupera la visión

Y es ahí donde se percata de otro nuevo escenario que desconocía

Puede ver todo el cosmos cromático que le rodea, cómo corre el agua, el verdor de la hierba y, sobre todo, a otros hombres, que no son igual que él, ya que en este lugar todo tiene color.

En ese momento decide volver a entrar en la gruta para darles a los demás compañeros la buena nueva
Les explica que viven engañados en un mundo falso y erróneo compuesto por sombras, limitado por la pobre información que desde pequeños han recibido
La respuesta del resto de prisioneros no se hace esperar, ya que le toman por un loco que no sabe lo que dice

Llegan a amenazarle con que si los libera, lo matarán. De esta manera, se puede entender la reacción del grupo en general hacia aquel que opina diferente a ellosallegory_of_the_cave_blank

En el mito se identifica al ser humano con los prisioneros, es decir, la realidad que captamos queda reducida a las ideas que nos fueron inculcadas en la infancia

 

Lo que en el Intentional Management system entenderíamos como el modelo mental

Entre tanto, la otra realidad solo puede ser comprendida por aquellos que tengan la posibilidad o, también —por qué no decirlo—

La valentía de atreverse a profundizar en un mundo desconocido y por ello nuevo. Será ese el lugar donde se le plantearán otros conocimientos ignorados hasta entonces por ellos

Con eso se se estarián proyectando las sapienzas universales, en las cuales no puede existrir nigun tipo de restricción al conocimiento.

Claro, siempre que no sea la que nos limita precisamente el desconocimiento que aún tenemos pendiente por descubrir

Con esta síntesis doy por terminado lo que a mi entender el sabio filósofo pretendió transmitirnos y que, a mi juicio, consiguió brillantemente.

Solo podemos aceptar como una verdad aquello que previamente nos hayan inculcado, pues de otro modo no nos podremos percatar de otra cosa que no sea la que se encuentra dentro de nuestra mente.

 

Una vez expuesto este mito

 

Es más fácil comprender la situación en la que en la actualidad se encuentra sumida la sociedad

(cuestión ya apuntaba)

 

Retomando el hilo del argumento, difícilmente estará preparado el joven y posteriormente el adulto a crearse objetivos concretos

 

Básicamente por dos motivos

El primero…

Porque la dinámica de hoy, compuesta por unas exigencias creadas por la propia sociedad, le impide hacer otra cosa que no sea atenderlas; y por ello, dedicará todos los esfuerzos para hacerlas posible

El segundo…

Por la razón anteriormente expuesta, que les imposibilita, precisamente por desconocimiento, aspirar a otro mundo que no sea el que ya conocen.

Me voy a extender más para detallar lo que mencionaba en el párrafo anterior

Si desarrollo el primer punto

Comprobaremos cómo estamos en una colectividad donde se hace una especial valoración de las apariencias y los supuestos

Parece lógico, pues, que una persona se vea obligada a pasar unas vacaciones en el lugar de moda y, ello le exija a la vez adquirir determinados indumentos para poder estar a la altura de las circunstancias con el resto de sus relaciones.

También, por lo mismo, se encontrará en la necesidad de realizar determinados dispendios con motivo de fechas significadas para la sociedad. Y así un largo etcétera que no hará otra cosa que esclavizarla. Cuestión que, como ya comentaba al principio de este artículo, acaba confundiendo obligaciones ficticias con objetivos concretos

 

Pero…

 

¿Qué tipo de objetivos concretos pueden ser esos que se enmascaran dentro de lo que es una obligación?

Es evidente que ahí se hace preceptivo y por ello obligatorio aquello que la sociedad entiende como necesario e imprescindible

Naturalmente, es de esta manera como podemos observar la desorientación que ya hemos desarrollado, hallándose en la actualidad en una mayoría de las personas que la componen

 

Para el análisis del segundo punto

 

Es obvio que, partiendo de la percepción de cualquiera de los sujetos que estamos evaluando, les resulte de una tremenda dificultad entender cualquier cosa que no sea la que ya en principio poseen

Esta cuestión les obligará a permanecer en una continua contingencia con cualquiera que pretenda señalarles otro camino contrario al que ellos presuponen

¿Cómo alguien puede aceptar aquello que desconoce?

¡El rechazo está garantizado!

Y, con ello, la cerrazón en que se transformará el individuo que se pretendía orientar

 

Como conclusión a todo este planteamiento

Vamos pues a comprobar en qué situación se halla el joven licenciado y, consecuentemente, de qué modo se encuentran todas las personas que tienen que desarrollar su vida por lógica dentro del mundo del trabajo.

Si bien ya no solo es eso

Sino también de qué forma contemplan su futuro en general

Si tenemos en cuenta todo esto

Pronto podremos comprobar la situación de desorientación ya no solo del joven licenciado, sino de una parte muy grande de la población en general

Todo lo expuesto puede justificar el gran paro que en algunas zonas de la sociedad occidental tiene visos de problema endémico.

Sin olvidarnos de la insatisfacción que padecen muchas de las personas en el momento en que se transforman en productores de bienes.

No obstante, no quisiera finalizar de este modo la reflexión.

Para ello, propongo una solución que trataría de especular sobre el contenido de lo que he escrito.

Especulación que se debe contemplar desde la intervención externa que pueda proporcionar un consultor experto en este tipo de lides

¡Ah! Y casi me olvidaba

Ya sabes lo que valoro tus comentarios respecto a este texto; y no solo eso, sino la utilidad que pueden representar para que continúe escribiendo artículos que puedan ser de tu interés.

AB

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