Lo peor, es que se estaba dejando todas sus fuerzas en el camino. Por primera vez se había rendido y, solo deambulaba errático como si esperara que una señal le indicara la salida de aquel laberinto. Donde por más que lo había intentado, una y otra vez, siempre obtenía la misma respuesta.steeplechase-1033326_960_720 Sin embargo, cuando ya no podía más las paredes le susurraban al oído, sigue, sigue; así era como se encontraba en aquella situación, tirando la toalla y, volviéndola a recoger otra vez.

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